Avalista y fiador: diferencias reales que importan en la Ley de la Segunda Oportunidad
- Jorge Werner Montero Mundt
- 2 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Introducción
Muchas personas utilizan “avalista” y “fiador” como si fueran lo mismo, pero en la práctica jurídica no lo son. Y cuando alguien se plantea acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad, entender esta diferencia no solo es útil: puede marcar la diferencia entre que un familiar quede expuesto… o no. En este artículo explicamos de forma clara qué distingue realmente a un avalista de un fiador y cómo afecta esto a su responsabilidad cuando tú inicias un procedimiento de Segunda Oportunidad.
Qué es realmente un avalista
El avalista garantiza la deuda en igualdad al deudor principal. Esto significa que el acreedor puede reclamarle prácticamente en las mismas condiciones que a ti, sin necesidad de agotar antes todas las vías de cobro contra el deudor. En préstamos personales, créditos rápidos o financiación bancaria, lo más habitual es que el aval sea “solidario”, lo que multiplica la responsabilidad del avalista.
Si quieres ampliar cómo se trata al avalista dentro del procedimiento, puedes consultar este análisis más completo:👉 Tratamiento de avalistas y fiadores en la Ley de la Segunda Oportunidad
Qué es realmente un fiador
El fiador, en cambio, actúa como una capa “posterior” al deudor. Su función consiste en responder si el deudor no puede pagar, pero con matices importantes. La figura del fiador suele incluir el llamado “beneficio de excusión”: el acreedor debe intentar cobrar primero al deudor principal antes de dirigirse contra él. Es una protección pequeña, pero clave.
En operaciones tradicionales —como préstamos hipotecarios antiguos, pequeñas financiaciones familiares o avales entre particulares— es más habitual encontrar figuras de fianza que no son solidarias.
La gran diferencia práctica: el orden de reclamación
La diferencia esencial entre avalista y fiador es cuándo y cómo puede el acreedor reclamar.
En un aval solidario (el más común), la entidad puede ir directamente contra el avalista sin esperar a que tú pagues o no pagues.
En la fianza con beneficio de excusión, el fiador puede exigir que el acreedor primero actúe contra el deudor principal.
Esta diferencia, que puede parecer técnica, tiene un impacto directo en la etapa de reclamación y en el riesgo real para familiares y amigos que han ayudado al deudor.
Si quieres ver cómo esto repercute en la exoneración, aquí tienes un ejemplo práctico:👉 Qué pasa con mi avalista si pido la Ley de la Segunda Oportunidad
Por qué importa esta diferencia en la Ley de la Segunda Oportunidad
Cuando te acoges a la Ley de la Segunda Oportunidad, tu situación cambia, pero la de tu avalista o fiador no lo hace automáticamente. Aquí entran en juego las diferencias.
Si se trata de un avalista solidario, el riesgo de reclamación es mayor.
Si se trata de un fiador con excusión, se puede obligar al acreedor a agotar primero las vías contra el deudor.
Si la operación es antigua o la solvencia del fiador es muy baja, incluso siendo avalista, la entidad puede decidir no iniciar acciones por falta de rentabilidad.
Muchas personas creen que “avalista” y “fiador” son intercambiables, pero cuando analizamos expedientes reales, vemos que esa diferencia cambia por completo la estrategia procesal.
Si quieres ver cómo ayudamos a proteger a avalistas incluso en avales solidarios, te interesa este artículo:👉 Cómo proteger a un avalista antes de la Segunda Oportunidad
Ejemplo real: avalista vs fiador en un mismo caso
En un expediente reciente, el cliente tenía dos obligaciones diferentes:
Un préstamo personal donde su madre aparecía como avalista solidaria.
Una financiación comercial en la que su hermano figuraba como fiador con beneficio de excusión.
Tras presentar la Segunda Oportunidad, el banco reclamó directamente a la madre, pero desistió cuando comprobó que no podían recuperar prácticamente nada. Al hermano, sin embargo, ni siquiera lo reclamaron al tener que demostrar antes el intento de cobro contra el deudor. Un mismo deudor, dos figuras distintas, dos resultados completamente diferentes.
Cómo identificar si eres avalista o fiador
Muchas personas no saben qué figura firmaron realmente. Para saberlo, basta con revisar la escritura o contrato de préstamo:
Si aparece la expresión “aval solidario”, “garante solidario” o similar → eres avalista.
Si aparece “fianza”, “fiador”, “beneficio de excusión” o “orden y excusión” → eres fiador.
Si no queda claro, puedes solicitarnos una revisión del contrato y te lo aclaramos en minutos.
Además, el tipo de contrato puede determinar el tipo de responsabilidad. Puedes profundizar aquí según el tipo de deuda:👉 Avalistas según el tipo de préstamo: personal, hipotecario o empresarial
Conclusión
Avalista y fiador no significan lo mismo, y cuando se inicia un procedimiento de Segunda Oportunidad, esta diferencia puede marcar el destino económico de un familiar o amigo. Saber qué figura se firmó, qué derechos tiene cada uno y cómo afecta la exoneración permite diseñar la estrategia adecuada para minimizar riesgos.
Si tú o tu avalista necesitáis conocer cómo quedaríais en un procedimiento, podéis ver estos dos artículos complementarios:
Preguntas frecuentes
¿Ser avalista y fiador es lo mismo? No. El avalista suele responder al mismo nivel que el deudor; el fiador tiene cierta protección jurídica.
¿Quién tiene más riesgo en la Segunda Oportunidad: el avalista o el fiador? El avalista, especialmente si firmó un aval solidario.
¿El fiador está protegido cuando el deudor se exonerará? No queda exonerado, pero su situación suele ser menos expuesta.
¿Puedo saber si firmé como fiador aunque me llamen “avalista”? Sí. Solo revisando el contrato se confirma la figura real.




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