Qué puedes hacer hoy para no arruinarte mañana: errores de planificación que veo cuando ya es tarde
- Jorge Werner Montero Mundt
- hace 1 día
- 4 Min. de lectura
En España, cerrar un negocio no es tan excepcional como parece. El Instituto Nacional de Estadística publicó que de cada cien empresas fundadas en 2018, menos de 42 seguían activas en 2023 . En otras palabras, más de la mitad desaparece antes de cumplir cinco años. La mayoría de estos cierres no se explican por una gran crisis, sino por errores preventivos: decisiones patrimoniales mal planificadas, avales innecesarios, mezcla de riesgos o simplemente no pagar lo que de verdad importa.
A continuación comparto algunas decisiones que veo en los juzgados de lo mercantil cuando ya es tarde y que se pueden tomar hoy para evitar la ruina mañana.
Separa tus riesgos: régimen de bienes y patrimonio familiar
Muchos emprendedores y profesionales se casan en régimen de gananciales sin pensar en las consecuencias. Con este régimen, todas las deudas que se generen durante el matrimonio se pagan con bienes comunes. El régimen de separación de bienes permite “mantener separados los riesgos”, lo que significa que cada cónyuge responde con sus bienes de sus propias deudas .
Además, en algunos supuestos (p. ej. créditos empresariales o préstamos para circulante), se puede negociar con el banco para que solo respondan los bienes de la empresa o del socio que solicita la financiación . Esto no siempre evita que el banco exija firmas solidarias, pero reduce el riesgo de que un error empresarial arrastre a toda la familia.
Usa la forma societaria (y entérate de sus límites)
Constituir una Sociedad Limitada protege el patrimonio personal: en principio los socios solo responden con la aportación al capital social . Sin embargo, esta protección no es absoluta. Los bancos y proveedores suelen exigir avales personales o fianzas que, en la práctica, hacen que el socio responda con su patrimonio .
Evitar avalar deudas empresariales con bienes personales es una regla de oro: aunque sea habitual que las entidades lo pidan, hacerlo significa renunciar a la protección de la sociedad . Cuando no sea posible, intenta limitar el importe del aval o aportar garantías de la propia empresa. Si aceptas un aval sin límite, tus bienes se convierten en garantía universal de la deuda.
No mezcles proyectos: separa líneas de negocio
En tiempos de bonanza es tentador acumular actividades en una misma empresa, pero esto concentra los riesgos. La ley permite escisiones y creación de sociedades filiales para dividir unidades de negocio. Separar líneas con niveles de riesgo distintos protege el patrimonio empresarial, porque si una división tiene problemas, las demás no se ven afectadas .
En la práctica, esto significa que un negocio rentable (por ejemplo, tu empresa principal) no debería avalar ni asumir deudas de un proyecto nuevo o más arriesgado. Constituye una sociedad nueva para cada proyecto que suponga un salto de riesgo. Si la aventura fracasa, no arrastrará al resto.
Contrata seguros y coberturas para administradores
Existen seguros que cubren reclamaciones de terceros y errores en la gestión empresarial. La responsable de Letslaw explica que un seguro de responsabilidad civil profesional y un seguro para administradores (D&O) pueden marcar la diferencia en caso de litigios .
Estos seguros no evitan el concurso, pero protegen el patrimonio personal frente a demandas de clientes o acreedores por decisiones empresariales. Incluirlos en el presupuesto anual es más sensato que enfrentarse a una reclamación de miles de euros sin cobertura.
Paga siempre a Hacienda y a la Seguridad Social
En un concurso de acreedores, los créditos de Hacienda (AEAT) y de la Seguridad Social son lo que la ley llama créditos privilegiados: tienen prioridad de cobro y, en muchos casos, son los primeros que hay que pagar . La reforma concursal de 2022 introdujo la posibilidad de exonerar hasta 10.000 € de deuda con Hacienda y otros 10.000 € con la Seguridad Social, pero no existe plan de pagos judicial si se supera ese límite .
Esto significa que no pagar a Hacienda y a la Seguridad Social es uno de los errores más caros. Además, los embargos administrativos iniciados antes de declararse el concurso no pueden cancelarse, solo se suspenden .
Por si fuera poco, la Agencia Tributaria puede derivar la responsabilidad al administrador, haciéndole pagar la deuda con su patrimonio si se demuestra que colaboró o consintió la infracción . La Seguridad Social también retiene prestaciones e incapacita para recibir ciertas ayudas cuando existen impagos.
En resumen, prioriza estas deudas: son las que primero embargan y las que más difícil resulta condonar.
Ajusta tu cotización: lo que pagas hoy será tu pensión mañana
Muchos autónomos piensan que pagan demasiado, pero los datos oficiales muestran lo contrario. Según cifras del Ministerio de Inclusión, más del 61 % de los autónomos cotiza por una base inferior a 1,5 veces la mínima . Solo un 2 % cotiza por tres veces o más . Esto tiene un coste diferido: las prestaciones por enfermedad y las pensiones de jubilación se calculan sobre la base de cotización, de modo que cotizar poco hoy supone cobrar mucho menos mañana .
La misma fuente señala que la pensión media de jubilación de los asalariados supera los 1.660 € mensuales, mientras que la de los autónomos ronda los 1.010 €, una diferencia de más de 600 € al mes . Ajustar la base de cotización a tus ingresos reales y contratar un seguro de baja o de jubilación complementaria son formas de no acabar con una pensión “de risa”.
Consulta cuanto antes: el mejor abogado es el que llega a tiempo
Todos estos puntos se resumen en una idea sencilla: prevenir sale más barato que curar. La exoneración del pasivo insatisfecho existe, pero tiene límites. Muchas deudas —multas, responsabilidad civil, parte de los créditos públicos— no se pueden cancelar . Por eso, antes de firmar un aval o mezclar patrimonios, asesórate con un abogado especializado. Un buen asesoramiento preventivo suele ser más barato que un concurso mal llevado.
Si necesitas ayuda con un concurso de acreedores o con la Ley de la Segunda Oportunidad en tu ciudad, consulta nuestras páginas de:
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Estas oficinas pueden valorar tu caso, planificar tus riesgos y acompañarte en cada paso. No esperes a que sea demasiado tarde.




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