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Novedades que se esperan en 2026 en Derecho Concursal Y Segunda Oportunidad

  • Foto del escritor: Jorge Werner Montero Mundt
    Jorge Werner Montero Mundt
  • hace 7 días
  • 3 Min. de lectura

El año 2026 se perfila como un ejercicio clave para el Derecho Concursal en España. Tras la profunda reforma introducida por la Ley 16/2022, que modificó el Texto Refundido de la Ley Concursal para adaptar el sistema español a la Directiva europea sobre reestructuración e insolvencia, la práctica concursal entra en una fase de consolidación.



Más allá de cambios legislativos inmediatos, el foco en 2026 estará en cómo se están aplicando realmente las nuevas herramientas concursales por los juzgados y los operadores jurídicos, y en qué ajustes prácticos pueden esperarse.


En este artículo analizamos las principales tendencias y novedades que marcarán el Derecho Concursal durante 2026, tanto para empresas como para autónomos y personas físicas.





Consolidación del nuevo marco concursal


La reforma concursal ha supuesto un cambio estructural en la forma de abordar las situaciones de insolvencia. Durante 2026 se espera una normalización definitiva del nuevo sistema, con una mayor seguridad jurídica en la aplicación de figuras como:


  • los planes de reestructuración

  • los concursos sin masa

  • la exoneración del pasivo insatisfecho

  • los mecanismos preconcursales


La práctica judicial irá delimitando los márgenes de actuación y reduciendo la incertidumbre inicial que toda reforma profunda genera.




Aumento de los concursos sin masa


Una de las realidades más relevantes del nuevo escenario concursal es el incremento de los concursos de acreedores sin masa, es decir, aquellos en los que el patrimonio del deudor es insuficiente incluso para atender los gastos del propio procedimiento.


En 2026 se prevé que esta figura siga siendo utilizada de forma habitual, especialmente en casos de:


  • autónomos sin patrimonio

  • pequeños empresarios que cesan actividad

  • personas físicas con insolvencia estructural


No obstante, también se espera una mayor depuración de criterios judiciales, especialmente en relación con la revisión de actos previos al concurso y la protección de los acreedores.




Desarrollo práctico del pre-pack y de los mecanismos preconcursales


Otra de las grandes tendencias que se consolidará en 2026 es el uso de mecanismos preconcursales, como la preparación anticipada de la venta de unidades productivas.


Estos instrumentos buscan:


  • preservar el valor de la empresa

  • evitar liquidaciones desordenadas

  • facilitar soluciones tempranas


Durante 2026 será clave observar cómo los juzgados interpretan el papel del experto independiente y los requisitos de transparencia y concurrencia en este tipo de operaciones.




Digitalización y gestión procesal


La digitalización de la justicia concursal continuará avanzando. La generalización de los trámites telemáticos y la gestión digital de expedientes está teniendo un impacto directo en:


  • la duración de los procedimientos

  • el control documental

  • la comunicación con los acreedores


En 2026, esta tendencia permitirá una mayor eficiencia en concursos complejos, aunque seguirá exigiendo un alto nivel de organización y preparación técnica por parte de los profesionales.




Evolución de los criterios judiciales


Aunque el texto legal no prevé grandes reformas inmediatas, sí se espera que durante 2026 se consoliden criterios jurisprudenciales relevantes en materias como:


  • exoneración de deuda pública

  • interpretación del requisito de buena fe

  • alcance de la liquidación patrimonial

  • proporcionalidad en la realización de bienes


Estas resoluciones irán configurando una práctica concursal más homogénea y previsible.



El concurso como herramienta estratégica


El concurso de acreedores ha dejado de ser percibido exclusivamente como un fracaso. En 2026 se afianzará su utilización como herramienta jurídica para reordenar situaciones económicas inviables, tanto en el ámbito empresarial como personal.


Cada vez es más frecuente acudir al concurso de forma anticipada, con un enfoque preventivo y estratégico, lo que amplía las posibilidades de éxito y reduce el impacto negativo para el deudor.




Mayor exigencia de especialización profesional


El nuevo marco concursal exige un alto nivel de especialización técnica. En 2026, la diferencia entre un procedimiento bien resuelto y uno problemático seguirá estando en:


  • el análisis previo de la insolvencia

  • la correcta elección del cauce legal

  • la calidad de la documentación

  • la experiencia del equipo jurídico


La improvisación en materia concursal tiene consecuencias graves y, en muchos casos, irreversibles.



Conclusión


El Derecho Concursal en 2026 se caracteriza por una fase de consolidación y madurez tras la gran reforma normativa. Las principales claves del año serán:


  • asentamiento del nuevo marco legal

  • auge de concursos sin masa

  • desarrollo práctico de mecanismos preconcursales

  • digitalización de los procedimientos

  • consolidación de criterios judiciales

  • uso estratégico del concurso


Comprender estas tendencias resulta esencial para empresas, autónomos y personas físicas que afrontan situaciones de insolvencia y necesitan una respuesta jurídica sólida.





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