Qué hacer si soy avalista y el deudor va a acogerse a la Segunda Oportunidad
Ser avalista es un acto de confianza: alguien te pidió ayuda en un momento difícil y tú firmaste para permitirle acceder a un préstamo. Pero cuando esa persona te dice que va a iniciar la Ley de la Segunda Oportunidad, la preocupación aparece de inmediato: ¿qué va a pasar conmigo? ¿Me van a reclamar? ¿Me pueden embargar?
Lo primero que debes saber es que, aunque la ley no exonera automáticamente a los avalistas, sí existen maneras reales de evitar reclamaciones, reducir riesgos y, en muchos casos, lograr que el avalista no pague absolutamente nada.
1. Entender tu papel real: ¿eres avalista o fiador?
La mayoría de personas no saben exactamente qué firmaron. No es un detalle menor: tu nivel de riesgo depende totalmente de esto.
- Si firmaste un aval solidario, el banco puede reclamarte directamente.
- Si firmaste como fiador con beneficio de excusión, el banco debe intentar cobrar primero al deudor.
Para saberlo, revisa el contrato de la operación original.
2. No firmes nada nuevo sin asesoramiento
Muchos avalistas cometen un error grave: firman refinanciaciones, acuerdos, reconocimientos de deuda o novaciones sin darse cuenta de que están aumentando su responsabilidad. En la mayoría de casos, los bancos llaman justamente para intentar que el avalista firme algo antes de que el deudor entre en la Segunda Oportunidad. Si vas a firmar cualquier documento, consulta antes.
3. Acredita tu insolvencia o falta de bienes (si es el caso)
Los bancos son extremadamente prácticos: no demandan a quien no pueden cobrarle. Si no tienes bienes, ingresos suficientes o tu situación económica es vulnerable, puedes hacer que cerrar el expediente sea la opción más lógica para la entidad.
4. No tengas miedo a las llamadas del banco
Cuando un deudor entra en la Ley de la Segunda Oportunidad, las entidades suelen llamar al avalista para «ver si puede pagar él». Pero esas llamadas no son reclamaciones formales. Un avalista solo está obligado a actuar cuando recibe una reclamación por escrito. Responder mal puede generar problemas.
5. Si tienes algo de patrimonio, todavía puedes protegerte
Incluso los avalistas con bienes pueden evitar reclamaciones. Hay varias estrategias:
- Negociar una dación en pago parcial o total.
- Aportar pruebas de vulnerabilidad.
- Demostrar falta de capacidad real de pago.
- Acreditar circunstancias familiares especiales.
6. Habla con el deudor antes de que inicie el procedimiento
Es fundamental coordinarse. Muchas veces, la mejor protección para el avalista consiste en que el propio deudor organice bien su expediente y su comunicación jurídica. El riesgo del avalista suele ser mucho menor si el deudor hace las cosas bien desde el primer día.
7. Evalúa si tú también puedes pedir la Segunda Oportunidad
Muchos avalistas también están en situación de insolvencia. Si eres uno de ellos, puedes iniciar tu propio procedimiento y obtener exoneración de la deuda avalada. Es mucho más frecuente de lo que parece, especialmente en avales de préstamos empresariales o familiares de importes altos.
Ejemplo real: un avalista que no pagó pese a tener bienes
Un cliente tenía una deuda de 40.000€ avalada por su padre. El banco empezó a contactar al padre, pero antes de que hubiera una reclamación formal se acreditó documentalmente la baja pensión del avalista, la ausencia de liquidez y la nula rentabilidad de iniciar un procedimiento judicial. El departamento de riesgos decidió cerrar la reclamación sin demandar. El deudor obtuvo su exoneración y el avalista no pagó nada.
Conclusión
Ser avalista no implica que vayas a pagar sí o sí. La mayoría de avalistas no llegan a ser reclamados, y cuando lo son, existen muchas formas de defenderse. Lo importante es: no firmar nada sin asesoramiento, acreditar tu situación económica, coordinarte con el deudor y actuar antes de que el banco inicie procedimientos formales.
Preguntas frecuentes
¿Me pueden embargar si soy avalista?
Solo si tienes bienes o ingresos embargables y el banco decide ir a juicio.
¿Es normal que me llamen antes de reclamarme por escrito?
Sí, las llamadas son habituales, pero no tienen carácter legal.
¿Puedo negarme a hablar con el banco?
Sí. No estás obligado a responder llamadas telefónicas.
¿Qué pasa si soy avalista y tampoco puedo pagar?
Puedes negociar o iniciar tu propia Ley de la Segunda Oportunidad.
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