Cómo proteger a un avalista antes de acogerse a la Segunda Oportunidad
Cuando una persona está pensando en acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad, una de las mayores preocupaciones no es solo su propia situación económica, sino la de su avalista. Padres, hermanos, parejas o amigos que firmaron para ayudar en un momento complicado temen que la banca vaya contra ellos si el deudor inicia el procedimiento.
La buena noticia es que sí existen formas reales, legales y efectivas de proteger a un avalista antes de comenzar la Segunda Oportunidad. Y cuanto antes se diseñe la estrategia, mejores resultados se logran.
Por qué el avalista está en riesgo (y por qué no siempre le reclamarán)
La ley permite a los acreedores reclamar directamente al avalista cuando el deudor deja de pagar, especialmente si firmó un aval solidario. Sin embargo, muchas entidades renuncian a ir contra avalistas con escasa solvencia porque el coste de iniciar un procedimiento judicial es mayor que la probabilidad de cobrar.
Primer paso: entender qué tipo de aval existe
No todos los avales implican el mismo riesgo. La mayoría de personas no saben si firmaron un aval solidario (donde el banco puede ir directamente contra el avalista) o un aval con beneficios para el garante. Revisa el contrato original para determinarlo.
Segundo paso: proteger al avalista desde antes del procedimiento
La clave para proteger a un avalista no está al final del procedimiento, sino al principio. Antes de presentar la solicitud pueden hacerse varias acciones con impacto directo en la exposición del avalista:
- Negociar inteligentemente con la entidad: Una comunicación estratégica puede evitar futuras reclamaciones. Muchas entidades prefieren cerrar posiciones antes que iniciar procedimientos costosos y de bajo rendimiento.
- Evitar comportamientos que empeoren la situación del avalista: Firmar refinanciaciones, novaciones o reconocimientos de deuda puede perjudicar gravemente al avalista. Antes de firmar cualquier documento, conviene consultarlo.
- Valorar si el avalista también necesita asesoramiento: A veces el avalista, por desconocimiento, reconoce la deuda o firma comunicaciones sin saber que está aceptando obligaciones adicionales.
- Plantear la estrategia procesal más adecuada: Según el tipo de crédito y el momento del impago, se puede orientar la comunicación o el plan de pagos para limitar el impacto sobre el avalista.
Tercer paso: analizar el tipo de deuda que tiene aval
Según el tipo de crédito, la posición del avalista cambia:
- Préstamos personales: el avalista casi siempre es solidario.
- Hipotecas: suele haber fiadores con beneficios de excusión.
- Deuda empresarial: la banca busca casi siempre al avalista, pero suele abandonar si no hay solvencia real.
Ejemplo real: un avalista protegido antes de iniciar el expediente
En un caso reciente, un cliente tenía un préstamo personal avalado por su padre. Antes de iniciar la Segunda Oportunidad se envió una comunicación formal en la que se explicaba el estado real de insolvencia del deudor y la inviabilidad del cobro. El departamento de riesgo decidió cerrar el expediente y no reclamar. El cliente obtuvo su exoneración y el padre no recibió ni una sola carta.
Este tipo de resultados son frecuentes cuando se trabaja con antelación y con comunicación jurídica adecuada.
Cuarto paso: saber si el avalista tiene riesgo real
No todos los avalistas tienen el mismo riesgo. La experiencia demuestra que las entidades únicamente reclaman cuando el avalista tiene: nóminas altas, bienes a su nombre, actividad profesional estable o buen historial bancario. Si no se da ninguna de estas circunstancias, la probabilidad real de que el banco lo demande baja muchísimo.
Conclusión
Proteger a un avalista es posible y, en muchos casos, más sencillo de lo que parece. La clave no está en esperar a que llegue una reclamación, sino en planificar desde antes de iniciar el procedimiento. Cada caso necesita una estrategia personalizada: tipo de deuda, tipo de aval, solvencia del avalista y postura de la entidad.
Preguntas frecuentes
¿Puedo proteger al avalista aunque ya haya impagos?
Sí, siempre que no se firmen nuevos documentos que amplíen su responsabilidad.
¿La Ley de la Segunda Oportunidad protege directamente al avalista?
No, pero en la práctica muchas entidades renuncian a reclamar si no hay solvencia real.
¿Es mejor negociar antes de iniciar el procedimiento?
Sí, es la fase donde más impacto se puede tener para protegerle.
¿Qué pasa si el avalista también está insolvente?
La probabilidad de reclamación baja muchísimo y se pueden diseñar defensas adicionales.
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