Nueve de cada diez concursos ya son de personas físicas: la estadística del segundo trimestre de 2026
Los números que publica el Colegio de Registradores cada trimestre suelen leerse como una radiografía de la economía. Yo los leo de otra manera: como el censo de las personas que llaman a nuestro despacho. Y el del segundo trimestre de 2026 dice algo que conviene decir en voz alta.
De los 14.608 procedimientos concursales iniciados entre abril y junio, 13.007 corresponden a personas físicas. Un 89 %. Las personas jurídicas —las empresas— son 1.601, apenas el 11 %.
El concurso de acreedores dejó de ser, hace tiempo, una cosa de empresas.
Qué dicen exactamente los datos
La cifra total baja un 11,8 % respecto al trimestre anterior, pero sube un 20,2 % en comparación interanual. Esa doble lectura importa: el descenso trimestral es estacional y no invierte la tendencia de fondo, que sigue siendo de crecimiento sostenido.
Dentro de las 13.007 personas físicas, 1.382 desarrollaban alguna actividad empresarial o profesional. Es el 9,5 % del total de procedimientos y el 10,6 % de las personas físicas concursadas. Son autónomos, en el sentido corriente de la palabra.
Según la propia estadística, recogida por Confilegal, los concursos sin masa —aquellos en los que el deudor carece de bienes y derechos suficientes para atender los créditos— suponen el 83 % del total, aunque descienden un 14,3 % respecto al trimestre anterior. Y se registraron 558 aperturas de procedimientos especiales para microempresas, un 5,1 % más que entre enero y marzo.
El retrato de la empresa que concursa
Cuando la concursada es una sociedad, el perfil es muy concreto y desmiente el imaginario del gran concurso.
El 92,8 % son sociedades de responsabilidad limitada (1.486 casos). El 47,7 % factura menos de 250.000 euros al año, y solo el 2,3 % supera los cinco millones. El 42,5 % tiene menos de dos trabajadores y, dentro de ese grupo, el 53,7 % no tiene ningún asalariado.
Por sector: comercio (22,1 %), construcción (15,8 %) y hostelería (10,9 %). Por antigüedad, el 60,3 % lleva ocho años o menos abierta; el 18,2 %, veinte o más.
Es decir: la empresa que concursa en España es una SL pequeña, a menudo sin plantilla, de comercio o construcción, y con frecuencia joven. Detrás de casi todas ellas hay una persona física que respondió con su patrimonio.
El mapa territorial
Cuatro comunidades concentran alrededor del 66,5 % de los casos: Cataluña (3.641), Madrid (2.144), Comunidad Valenciana (1.985) y Andalucía (1.951).
En variación interanual, solo dos territorios bajan: Canarias (-17,8 %) y Ceuta y Melilla (-10,5 %). Los mayores incrementos se dan en Navarra (94,8 %), La Rioja (45,5 %) y Asturias (38,3 %).
Qué significa en la práctica
Tres consecuencias, y ninguna es teórica.
Primera: el procedimiento se ha desplazado hacia el concurso sin masa. Si ocho de cada diez expedientes son de deudores sin activo relevante, el centro de gravedad ya no está en liquidar bienes, sino en acreditar la buena fe y delimitar el pasivo. Ahí es donde se gana o se pierde. Y ahí es donde pesa la doctrina del Supremo de febrero, que analizamos en el análisis de las sentencias de 18 de febrero de 2026.
Segunda: el autónomo es el perfil que más se juega. Esas 1.382 personas con actividad empresarial arrastran un pasivo mixto —deuda bancaria, proveedores y, sobre todo, crédito público— y suelen ser además avalistas de su propia sociedad. Es la combinación más difícil y la que más se beneficia de una preparación seria del expediente.
Tercera: el crecimiento interanual del 20,2 % no es una anomalía. Es la normalización de un mecanismo que durante años funcionó por debajo de su potencial. Que Navarra o La Rioja se disparen no significa que allí se haya hundido la economía; significa que allí la gente ha empezado a usar una herramienta que ya existía.
Una lectura que conviene no hacer
Sería fácil, y comercialmente cómodo, presentar estas cifras como una ola. No lo son. 14.608 procedimientos en un trimestre, en un país con más de tres millones de autónomos, sigue siendo una cifra modesta. Lo relevante no es el volumen: es la composición. Nueve de cada diez concursados son personas, no empresas. El sistema concursal español se diseñó pensando en lo contrario.
Esa distancia entre para qué se pensó la ley y para qué se usa explica buena parte de la litigiosidad que estamos viendo este año.
Si te reconoces en alguno de estos perfiles, el punto de partida está en la guía sobre la Ley de Segunda Oportunidad, y si eres autónomo, en el apartado específico de Segunda Oportunidad para autónomos.
Fuente: Estadística del Procedimiento Concursal del Colegio de Registradores de España, segundo trimestre de 2026, difundida el 11 de agosto de 2026. Datos tomados de la información de Europa Press publicada por El Derecho (Lefebvre) y de Confilegal. Los porcentajes de concursos sin masa y las aperturas de procedimientos especiales para microempresas proceden de la reseña de Confilegal.
